Al otro lado del Atlántico, desde mediados del siglo XIX se sucedían las innovaciones en los campos de la construcción y el urbanismo que protagonizan la industrialización y la ocupación del territorio bajo el empuje de un capitalismo sin concesiones. La colonización del Far West, la expansión de la industria, así como la acogida masiva de ingentes oleadas de inmigrantes, constituyeron la base de una tradición cultural propia de los estados Unidos de América: un nuevo y revolucionario sistema de construcción, la balloon frame, concebida para que cualquiera pudiera construirse su propia casa con escasas herramientas, suministró la tecnología necesaria para colonizar el Oeste a los pioneros.
El predominio ideológico de la espontaneidad de la libre iniciativa no fue obstáculo para que operase también la planificación. Fue en la ciudad de Nueva York dónde el urbanista Frederick Law Olmsted proyectó el Central Park en la isla de Manhattan, rescatando de la especulación inmobiliaria una gran extensión de terreno. Olmsted proyectó también el sistema de parques metropolitanos de la ciudad de Boston.
Con los edificios industriales que se alinean a lo largo del río Missouri o del lago Michigan se inició el desarrollo de la construcción en altura con estructura de hierro y obra de fábrica que culminará en los rascacielos de la Escuela de Chicago, surgidos de la excepcional oportunidad que proporcionó el gran incendio de Chicago de 1871, y que desarrollaron una nueva tipología de edificios de oficinas o comerciales.
«Reliance Building». Arquitecto : Daniel Burnham. Chicago, Estados Unidos de América.
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